Como parte de la Jornada Mundial del Enfermo, la Red Prestacional Lambayeque vivió un acontecimiento de profunda trascendencia espiritual con la visita pastoral del Cardenal Michael Czerny, SJ, Prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral. El enviado especial del Papa León XIV llegó hasta el Hospital Nacional Almanzor Aguinaga Asenjo –siempre acompañado por nuestro obispo de la Diócesis de Chiclayo, monseñor Edinson Farfán Córdova– para llevar un mensaje de consuelo y esperanza, en un encuentro donde la ciencia médica y la fe se fundieron bajo la mirada de la imagen del Divino Niño del Milagro de Ciudad Eten, cuya presencia real en la Eucaristía constituye el centro de la vida cristiana y el refugio de los que sufren.

La jornada litúrgica estuvo marcada por la participación de la sagrada imagen del Niño Jesús de Eten, quien desde el año 2018 ostenta el título de «Patrono del Servicio de Pediatría» de dicho nosocomio. Esta devoción, estrechamente ligada al Milagro Eucarístico ocurrido en las costas peruanas, recuerda que Cristo se hace presente no solo en el pan consagrado, sino también en la fragilidad de los más pequeños y en el rostro de los enfermos. Es significativo recordar que fue el propio Papa León XIV quien, en su etapa como Obispo de Chiclayo, coronó oficialmente a la imagen, consolidando un vínculo indisoluble entre el personal de salud, los pacientes y la protección del Divino Niño.

Durante la Santa Misa y el recorrido por los servicios hospitalarios, el Cardenal Czerny, acompañado por el Dr. César Iván Guerrero Uceda, gerente de la Red Prestacional, dialogó y oró con pacientes y familiares, reafirmando que el cuidado de la salud es un acto de amor profundamente humano y espiritual. Al resaltar la importancia de la Eucaristía como fuente de sanación integral, la visita del purpurado subrayó que la atención médica alcanza su plenitud cuando se complementa con la empatía y la compasión. Esta jornada de solidaridad y servicio deja una huella de esperanza en el corazón de Lambayeque, recordando que, en cada acto de cuidado, se manifiesta la promesa de vida y acompañamiento que el Divino Niño del Milagro ofrece a la humanidad.





