El Milagro Eucarístico Perú 1649 fortalece su misión tras hermosa acogida en Comas

En un ambiente de profunda devoción y bajo el lema del compromiso con el misterio de la fe, la comunidad del Milagro Eucarístico Perú 1649 celebró su tradicional Santa Misa mensual –correspondiente al mes de febrero– en la Parroquia Nuestra Señora de la Luz, Catedral de la Diócesis de Carabayllo. La celebración, que congregó a una nutrida feligresía en el distrito de Comas, se convirtió en un espacio de renovación espiritual donde los fieles, ante la presencia de la sagrada imagen, reafirmaron su identidad como custodios de una devoción que une la historia con la esperanza de la eternidad.

Durante la liturgia, el padre Robin Urrutia Campos, misionero de la Preciosa Sangre, ofreció una reflexión que caló hondo en los presentes al subrayar la centralidad de la Eucaristía en la vida del bautizado, señalando que es imposible comprender la identidad católica sin el anuncio constante de este Sacramento. «El que come mi carne y bebe mi sangre tendrá vida eterna», recordó el presbítero, exhortando a la comunidad a amar y defender la presencia real de Jesús como el verdadero Pan de Vida. Esta labor de difusión, que busca llevar el mensaje del milagro acontecido en 1649 a cada rincón del país, es impulsada por nuestro equipo en Lima del grupo Milagro Eucarístico Perú 1649 —Vicky, Roxana, Luchy, Norberto, Carlos y José—, cuya unión familiar y amor al Santísimo Sacramento constituye el motor de esta misión evangelizadora.

Tras la calurosa acogida en el cono norte de la capital peruana, el grupo Milagro Eucarístico Perú 1649 ha expresado su gratitud a las familias cuyo soporte material y espiritual hace posible el traslado de la imagen y la organización de los encuentros. En un mensaje de agradecimiento, destacaron que el camino recorrido es un testimonio de la fe compartida y una bendición que se multiplica en la labor de custodia del misterio eucarístico. Con la mirada puesta en el horizonte de la cuaresma, la misión se prepara ahora para su próxima cita en la Catedral de la Diócesis de Lurín el próximo mes de marzo, extendiendo la invitación a todo el pueblo de Dios para unirse a este camino de fe cuya fecha exacta será anunciada próximamente.

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